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después de una duríiiiisima semana, conseguimos (después de tres furgonetas) vaciar el piso de vallespir y llenar el garage de los padres de ainhoa 😉

Atrás se quedan cinco años de cenas, visitas, fiestecillas, cafés, sorpresas, disgustos y un montón de recuerdos. Lo último que hice antes de cerrar la puerta fue intentar hacer una foto del comedor vacío, para que compartais el momento: (la foto en realidad son cinco combinadas, por eso se ve tan mal)

última foto del piso

¡Gracias a todos los que habéis colaborado a los recuerdos que tenemos de este piso!
un par de fotos más:

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¡tranquilos! aún no hemos tirado la toalla en suecia; simplemente hemos venido unos días para hacer un millón de cosas. Lo siento si no puedo quedar con todos, pero, literalmente, no tenemos tiempo para hacerlo todo: piso, gata, papeleos, mudanza …

llegamos el domingo pasado, y entre el domingo y el lunes noté diferencias entre la vida en barcelona y la vida en estocolmo que me llamaron la atención, y que os listo aquí:

  1. Barcelona apesta. Diez metros después de salir de Sants, ainhoa y yo nos miramos y dijimos: qué mal huele barcelona. Lo curioso es que el lunes nos vimos con una chica que conocimos en estocolmo y que está de vacaciones aquí, y lo primero que contestó cuando le preguntamos por barcelona fue: den lukar illa, es decir, huele mal. ¿nadie se preocupa por el aire de barcelona?
  2. Renfe apesta. Bueno, aquí lo escribo en sentido figurado; también podría haber dicho Renfe es una mierda, Renfe sucks, Renfe es tercer mundista … tengo muchas de éstas. El domingo, primer día que cojo renfe para ir a Llinars del Vallés: el tren se retrasa, en la vía donde está anunciado mi tren para otro y por poco no me voy a girona, llega tarde a su destino, nadie avisa, nadie da explicaciones. En ese momento sí que me sentí español.
  3. En estocolmo hace frío fuera y calor en casa. En barcelona hace calor fuera y frío en casa. Llegamos y 22 grados a 26 de noviembre. Por la noche, en casa hace un frío del copón y nos pasa lo que no nos ha pasado en dos meses en suecia: nos resfriamos.
  4. Un café ¡por fin! El lunes desayunamos en una cafetería y tomamos café de verdad! A la vuelta no nos vamos a llevar ni morcillas, ni chorizos, ni tocino: tres botes de café marcilla soluble
  5. Un bocata ¡por fin!   Los suecos son muy aficionados a los bocadillos, pero, vamos, están a años luz de nuestra tecnología! Con el café me pedí un bocata de butifarra blanca y pa amb tomàquet ¡oh! ¡qué delicia!
  6. ¡hay tiendas!  en estocolmo todo gira en torno a los centros comerciales, y hay muy pocas tiendas individuales. Aquí me fui ayer a una carnicería artesana, de las que hacen su propio jamón dulce, y compramos para hacer un cocido hoy. ¡buf! apenas me puedo sentar mientras escribo esto ¡qué panzá de comer!
  7. el domingo está todo cerrado. Pues, venga!, a comer a restaurante que no hay nada en el frigo. En suecia hay muchos super y muchas tiendas abiertas en domingo.

ale. Mañana más mensajes idiotas.

hace poco andábamos paseando ainhoa y yo por el centro viejo de estocolmo cuando, de repelente, ¡aparecen soldados por doquier! ¡corriendo como conejos con unos pedazos de trabucos que ya los quisiera curro jiménez! ¡jarl qué susto!

de hecho, había soldados por todas las esquinas, haciendo guardia por todas las puertas, hablando por sus gualquitalquis (que rima con la copadalqui) y, cómo no, enseñando sus trabucos. Y nosotros, españolitos, con pinta de moro entre medio de tanto rubio ¿y si nos confunden con los de la alcaeda ésa?

Pensamos que habría pasado algo porque todos los edificios oficiales del gobierno se concentran por esa zona. Recordad el tema de las bombas. Pero, no, no. Saliendo de la parte vieja también había soldados, y gualquitalquis, y trabucos. ¡estocolmo estaba tomada por el ejército!

Al rato de andar vimos un cartelito en el suelo que ponía que el ejército estaba de prácticas en la zona. Guay. Comentamos entre nosotros que si al ejército español le hubiera dado por hacer eso en el centro de Madrid, a la mañana siguiente ya había titulares y jaleo en el parlamento. Y si hubiera sido en Barcelona, bueno, a algún militar hace poco que ya se le ocurrió.

A la entrada del parlamento sueco. Estaba cagao haciendo la foto. Ahí, jugándome la vida por el blog!:

soldados

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