estos suecos son la monda. Son tan buena gente que ni siquiera piensan que hay mala gente por el mundo.

Por ejemplo: el otro día fuimos al cine (que es caro que te cagas, pero para compensar un poco la caña que le estamos dando al emule …) y, como es normal, vamos a la taquilla y compramos las entradas. La tipa nos pregunta ¿querréis palomitas? y nosotros pensamos que mira qué bien que nos lo cobran todo aquí. A lo que sigue la duda ¿y dónde cogemos las palomitas que hemos pagado, buena mujer?

Y aquí viene lo bueno: nos dice que, entre la entrada al cine (la que da a la calle, no la que da a las salas) y la taquilla, hay una vitrina con las palomitas. Cada uno se coge las palomitas que ha pagado y punto.

Nosotros ya habíamos visto la vitrina, pero suponíamos que alguien del cine te las daba. Pues no, cada uno va y se coge lo que quiere. Y nadie te mira. Y nadie te controla. Y nadie te pide el ticket. Y puedes entrar de la calle, coger palomitas para diez, e irte a casa … pero nadie hace trampa.

Aquí un par de fotos bastante desenfocadas (gracias, Canon, por esta magnífica -mierda- de Powershot 530) tomadas desde un punto entre la entrada que da a la calle y la taquilla. Primero las taquillas:

taquillas

y ahora, a la izquierda, las vitrinas con palomitas:

palomitas

y yo me pregunto… ¿qué pasaría si pusieran algo así en españa? ¿cuánto durarían las palomitas? ¿qué falta para que los españoles lleguemos a este nivel de equilibrio con nuestro entorno ?

¿os acordáis del Pedro Duque?  sí, sí,  “el primer español en el espacio”, pero que luego hablaba con acento yanqui.  Lo que recuerdo de aquello es que fueron muy pesados en los medios de comunicación, casi casi como en una boda real.

Pues aquí hemos tenido otra ración, porque hace un mes que se envió al espacio al primer sueco. Se llama Christer Fuglesang, y podéis encontrar más detalles en, como no, la wikipedia o en la página web de la nasa. La agencia sueca del espacio también explica lo que ha hecho este hombre en la ISS.

Lo bueno de estocolmo es que es una ciudad pequeñita, y que siempre hacen las cosas en los mismos sitios, así que es difícil perderse algo. Durante los días que este hombre estuvo en el espacio, montaron una carpa en el kulturhuset en plan museo de la ciencia, con mucha información, maquetas, alguna atracción, …  Estaba bien.

kulturhuset

podéis ver más fotos bajo “More”.

(more…)

Esta navidad hemos dado bastantes paseos por las calles de estocolmo, y en el casco antiguo pudimos ver algo que no habíamos visto en otro sitio. En dos ocasiones vimos un montón de gente junta en el frío de la calle. Lo primero que pensé: mira, como los pingüinos emperador, se juntan para darse calor.

Pero no. Más raro aún, la primera vez esta gente miraba a un pavo que había abierto una ventana y contaba una historia  a la gente. Yo no entendía nada de lo que decía, pero ainhoa, que estudia sueco más que yo, entendió un par de palabras y sobreentendimos que era un cuento de navidad. Foto del tío raro y su ventana:

tio raro

El otro día, el montón de suecos-emperador estaban emocionadísimos. En un balcón había unos tíos cantando villancicos. Luego, para regocijo y alboroto de la peña, salieron unas niñas vestidas de blanco, y una llevaba velas en la cabeza.

Sí, sí.  No es que la niña fuera muy lista y se le acabara de ocurrir algo. En suecia es muy típico que el día 13 de diciembre se celebre Santa Lucía escogiendo a una niña o mujer de un grupo de gente y poniéndole unas velas en la cabeza. Seguro que la celebración tiene raíces más profundas, pero, la verdad, a mi me parece tan tonto como eso. Cada 13 de diciembre se escoge a una Lucía a nivel nacional, pero también es típico hacerlo en los colegios, barrios, iglesias …   Vamos, que los americanos tienen a la “reina del baile-capitana de las animadoras” y estos individuos a la Lucía.

Aquí la tenéis (algo borrosa gracias a la maravillosa tecnología de Canon):

lucÃa

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